Derecho Humano al Agua

20120627-Contrato_Programa_CYII

Informe del relator de la ONU sobre el derecho al agua potable y al saneamiento

Derecho humano al agua y al saneamiento

En julio de 2010,  la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconoce como un derecho humano fundamental  el acceso al agua y al saneamiento asumiendo que son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

Desde el punto de vista del derecho humano al agua y al saneamiento, toda persona tiene derecho a condiciones de existencia dignas, a la higiene en el trabajo, a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda y a una mejora continua de las condiciones de existencia, siendo indispensable para una vida humana digna y condición previa para la realización de otros derechos humanos.

Criterios normativos: Características fundamentales comunes a todos los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El derecho humano al agua y al saneamiento tiene las siguientes:

  • pertenecen a todos los seres humanos por el mero hecho de serlo.
  • No se pueden enajenar, nadie puede ser despojado de ellos.
  • No se puede renunciar a ellos, aunque sea por propia voluntad, y por lo tanto son también intransferibles, nadie más que el propio titular puede valerse de ellos.
  • Son para toda la vida, no tienen fecha de caducidad por ningún motivo.
  • Ningún derecho puede disfrutarse a costa de otro derecho, no puede prescindirse de ninguno.

Principios por los que ha de regirse la gestión

Desde 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU asume que el derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente y condición previa para la realización de otros derechos humanos, estableciendo su realización progresiva y no discriminatoria y que la gestión ha de regirse por los siguientes principios comunes con otros derechos humanos:

  • la participación.
  • el acceso a la información.
  • la transparencia.
  • la rendición de cuentas.
  • la sostenibilidad del propio servicio y medioambiental.

Y declara que todos los países firmantes del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, entre los que se encuentra España,  tienen la obligación de respetar, proteger mediante leyes, promover y garantizar el derecho al agua.

Características del nivel de servicio

En cuanto al nivel de servicio, el derecho al agua y al saneamiento es el derecho de cada uno a disponer de agua cuyo abastecimiento será continuo y suficiente para usos personales y domésticos, esto comprende: consumo de agua para beber, saneamiento (evacuación de excretas humanas), la colada, la preparación de alimentos (higiene alimentaria y preparación y cocinado de comestibles) y la higiene personal y doméstica (aseo personal y del hogar).

En resumen, el derecho humano al agua y al saneamiento supone poder disponer de:

  • Agua en cantidad suficiente (Entre 50 y 100 litros de agua por persona y día) y con un número de instalaciones de saneamiento suficientes.
  • Agua saludable: Para el uso personal y doméstico ha de ser salubre, es decir, no ha de contener microorganismos o sustancias químicas o radiactivas que puedan constituir una amenaza para la salud de las personas.
  • Agua aceptable: Deberá tener un sabor, un color y un olor aceptables para cada uso personal o doméstico y los servicios de agua y saneamiento deben ser culturalmente apropiados y sensibles al género, al ciclo de la vida y a las exigencias de privacidad.
  • Servicios de agua y saneamiento accesibles: Para todas las personas sin discriminación alguna.
    • Accesibilidad física: Al alcance físico de todos los sectores de la población, debiendo tenerse en cuenta las necesidades relativas al género, ciclo vital y la intimidad, no debiendo verse amenazada la seguridad física al acceso de los servicios e instalaciones de agua.
    • Accesibilidad Económica: Los costos y cargos directos e indirectos asociados con el abastecimiento de agua deben ser asequibles y no deben comprometer ni poner en peligro el ejercicio de otros derechos. Relacionada directamente con la pobreza hídrica, debe garantizarse el mínimo vital se, en el caso de no tener capacidad de pago, no pudiéndose cortar el suministro de agua por falta de pago justificada por motivos sociales y económicos.
    • No discriminación: Accesibles a todos de hecho y de derecho, incluso a los sectores más vulnerables marginados sin discriminación alguna.

Implicaciones del derecho humano al agua y al saneamiento

  • El agua debe tratarse como un bien social y cultural y no como un bien económico porque es un derecho humano fundamental indispensable para la vida en el planeta.
  • Se configura como un derecho de prestación que debe ser garantizado por los poderes públicos guiados por el principio de igualdad y no discriminación por un lado, y el principio de equidad, es decir, el acceso universal al agua y al saneamiento ha de conseguirse independientemente de las circunstancias sociales, de género, políticas, económicas o culturales propias de la comunidad en la que se opera.
  • Debe de ser un derecho de realización progresiva que exige un aumento continuo del número de personas atendidas con miras a lograr el acceso universal y una  mejora continua de los niveles de los servicios con el objetivo de ampliar las prestaciones, en consonancia con la aspiración de disfrutar de un nivel de vida adecuado.
  • El derecho humano al agua se encuadra claramente en la categoría de las garantías indispensables para asegurar un nivel de vida adecuado, en particular porque es una de las condiciones fundamentales para la supervivencia.
  • El derecho al agua supone mantener el acceso a un suministro de agua necesario, es decir a no sufrir corte arbitrario de suministro o a la contaminación de recursos hídricos.
  • Debe darse prioridad al derecho a utilizarla para fines personales y domésticos y para la producción de alimentos (para evitar el hambre) y para evitar enfermedades.
  • La participación de la ciudadanía en los temas del agua debe ser activa y significativa, de forma que deben implementarse mecanismos que lo hagan posible.

El derecho humano al agua implica:

DIGNIDAD: El agua es fundamental para procurarse medios de subsistencia (el derecho a ganarse la vida mediante un trabajo) y para disfrutar de determinadas prácticas culturales (el derecho a participar en la vida cultural).Higiene personal y doméstica.

SALUD: Está indisolublemente asociado al derecho a disfrutar del más alto nivel de salud posible. Higiene personal y ambiental. La higiene ambiental entraña la adopción de medidas para evitar los riesgos para la salud que representa el agua insalubre y contaminada por sustancias tóxicas y microbios patógenos, también en cuanto a la supervisión y para combatir las situaciones en las que los ecosistemas acuáticos sirvan de hábitat para los vectores de enfermedades con riesgo para el hábitat humano.

ALIMENTACIÓN: Derecho a un alimentación adecuada. Producción, limpieza y cocinado de alimentos. Hay que destacar la importancia de garantizar un acceso sostenible a los recursos hídricos con fines agrícolas para el ejercicio del derecho a una alimentación adecuada, asegurando principalmente a los agricultores desfavorecidos y marginados.

SOSTENIBILIDAD MEDIO AMBIENTAL: El derecho al agua debe tratarse como un bien sostenible, de manera que este derecho  pueda ejercerse por las generaciones actuales y futuras, cuidando el patrimonio de la naturaleza que representa.

Obligaciones de los Estados

Los Estados deben respetar, proteger y realizar los derechos humanos al agua y el saneamiento. No solo deben abstenerse de obstaculizar el ejercicio de esos derechos humanos, sino que también deben proteger a las personas contra la injerencia de los actores privados.

Los Estados deben garantizar:

–    El acceso a todas las personas sin discriminación a una cantidad esencial mínima de agua  suficiente y apta para el uso personal y doméstico y prevenir las enfermedades y a las instalaciones y servicios de agua.

–    El acceso físico a instalaciones o servicios de agua que proporcionen un suministro suficiente y regular de agua salubre, de forma que los tiempos de espera y la distancia al hogar sea razonable y que no se ve amenazada la seguridad personal y a unos servicios de saneamiento adecuados.

–    La adopción de medidas para prevenir, tratar y controlar las enfermedades asociadas al agua y realizar la vigilancia del cumplimiento de las obligaciones mediante el diseño participativo y con transparencia de un plan de acción  revisado periódicamente, sobre todo en grupos vulnerables y marginados.

Por tanto un Estado no estará cumpliendo con sus obligaciones en cuanto al derecho humano al agua en los siguientes casos:

  • Interrupción o desconexión arbitraria o injustificada de los servicios o instalaciones de agua.
  • Aumentos desproporcionados o discriminatorios del precio del agua
  • La contaminación y disminución de los recursos de agua en detrimento de la salud del ser humano.

Cualquier acción u omisión por parte de empresas, particulares o gobiernos que afecte o limite el acceso de las personas al agua y al saneamiento podrá constituir una violación a los derechos humanos fundamentales a la vida, a la salud y a un adecuado estándar de vida.

Sin embargo, el derecho humano al agua no cuestiona la gestión mercantil de los servicios ni que ésta se pueda llevar a cabo con participación privada. Esta limitación se salva con la consideración del agua como un común, lo que implica que debe gestionarse con criterios de solidaridad, colaboración y equidad,  y que en ningún caso cabe la consideración mercantil.

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